El legado de un médico humanista
En un mundo cada vez más marcado por el individualismo y la pérdida del sentido de comunidad, la partida de mi tío Quique —el Dr. Enrique Mendoza— nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la medicina y de la solidaridad humana. Su vida demuestra que ser médico no es solamente ejercer una profesión basada en el conocimiento científico, sino asumir un compromiso ético con la dignidad humana.
Quique fue un humanista en toda la extensión de la palabra. Médico endocrinólogo, profesor y servidor público ejemplar, tenía la capacidad de transformar cada encuentro en un gesto de acogida y respeto. Su sencillez y generosidad dejaron una huella profunda en pacientes, colegas, estudiantes, amigos y familiares.
Su compromiso con Panamá nació desde temprano. Como estudiante del Instituto Nacional de Panamá, defendió la dignidad y los valores nacionales. Nacido en la Avenida Ancón, nunca olvidó sus raíces ni el legado de su familia, vinculada a figuras históricas como Carlos Antonio Mendoza, primer presidente afrodescendiente de Panamá, y José Sacrovil Mendoza, defensor de la libertad de expresión mediante el periódico El Lápiz.
Como decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, formó generaciones de médicos e impulsó la construcción de una nueva Facultad de Medicina, con mejores condiciones para la enseñanza y la investigación. Para él, fortalecer la educación médica era construir el futuro de la nación.
Durante la pandemia de la COVID-19, su compromiso científico y humano volvió a manifestarse. Defendió una visión amplia de la crisis, comprendiendo que la enfermedad también estaba relacionada con las desigualdades sociales. Promovió estrategias basadas en la ciencia, la prevención y la protección de los más vulnerables, convencido de que el conocimiento solo tiene sentido cuando está al servicio de las personas.
Para mí, Quique fue mucho más que un referente de la medicina panameña. Fue un segundo padre, un amigo y un confidente. Compartimos sueños y desafíos. Tuve el privilegio de recibir sus cuidados como paciente durante mi tratamiento de diabetes. En cada momento demostró que un verdadero médico no trata solamente enfermedades: cuida personas.
Gracias a él conocí un Panamá profundamente humano, generoso y solidario. Ese vínculo permanecerá siempre en mi corazón.
Con profundo orgullo digo que soy sobrino de un hombre que dedicó su vida a servir a los demás. El legado del Dr. Enrique Mendoza permanecerá en cada médico que formó, en cada paciente que cuidó y en cada vida que transformó. Porque quienes iluminan el camino de otros nunca desaparecen: permanecen siempre presentes en la memoria y en los valores que dejaron sembrados.
El Sr. Helder Quiroga Mendoza es cineasta, productor brasileño/panameño y sobrino del Dr. Enrique Mendoza